La fotodepilación es una técnica que se realiza con  aplicaciones de luz intensa sobre la piel, también conocida como  IPL (intense pulsed light). La luz es absorbida selectivamente por los folículos pilosos destruyendo  la capacidad de reproducción del vello.  La Fotodepilación, cada vez más demandada, es un sistema similar al del rayo láser para acabar con el vello que garantiza unos resultados de tan larga duración, que pueden considerarse casi definitivos.  

El precio de este tipo de depilación tanto con luz pulsada como con rayo láser depende de la zona corporal y de las sesiones necesarias.



Inicio del proceso de Fotodepilación
La técnica consiste en la emisión de un haz de luz selectivo de energía lumínica sobre la zona específica a tratar la cual provoca el calentamiento la melanina del folículo piloso lo que permite destruirlo sin dañar los tejidos adyacentes, por lo que se le considera un método muy seguro.

La energía se absorbe a través de la melanina del vello y por la piel, por lo tanto, cuanto más negro es el pelo mejores serán los resultados: En personas de piel clara y vello oscuro se obtienen mejores y más rápidos resultados ya que se puede aplicar mayor cantidad de energía en cada sesión que a quienes poseen la piel morena que son más susceptibles a quemaduras y alteraciones en la pigmentación por lo que el láser es menos eficaz a la hora de eliminar pelo rubio o pelirrojo.

No se debe aplicar en personas bronceadas recientemente, ya que al tener estimulada la melanina de la piel existe el riesgo de capte la luz láser y pueda producir quemaduras.


Etapas del traramiento

Primero:
se analiza la piel y pelo y se clasifica el fototipo de piel a tratar

Segundo: se rasuran los pelos previamente y se aplica un gel o loción para enfriar la piel (sólo con algunos tipos de láser)

Tercero: se realizan los disparos de luz de forma sucesiva y ordenada por toda la zona a tratar.

Cuarto: se limpia la zona, se aplica aloe vera y se evitará exponerse a la luz solar en la zona tratada durante al menos 3 semanas.



Cuidados posteriores

Una vez realizada la fotodepilación y para evitar complicaciones o secuelas lamentables, es importante que el médico le realice una historia clínica por si presentara algún tipo de patología: saber si está tomando algún medicamento fotorreactivo, analizar su tipo y color de piel, la estructura y densidad del vello de la zona a depilar. De esto modo podrá determinar el número de sesiones aproximado que podría necesitar, los parámetros de cada disparo y el tipo de tecnología láser más adecuada.

- Después de cada sesión es necesario esperar a que el pelo que no haya sido eliminado vuelva a salir. De esa forma, sesión tras sesión, se va obteniendo una disminución progresiva de la cantidad de vello al tiempo que se va debilitando el que aún no ha desaparecido. Todos estos condicionantes determinarán el número de sesiones necesarias para completar el tratamiento, pero la media oscila entre cuatro y ocho (depende de la edad, tipo y densidad del pelo, zona o alteraciones hormonales, etc)

- Es imprescindible que médico y paciente se protejan con unas gafas especiales durante la sesión, de lo contrario existe riesgo de quemadura ocular ya que la luz láser podría afectar a la retina de los ojos. 

- Al menos durante un mes antes de comenzar el tratamiento no debemos utilizar métodos que arranquen el pelo de raíz (ceras, pinzas, etc.) para asegurarnos que el láser actúe sobre el mayor número de pelos en crecimiento.

- No es conveniente estar bronceado durante el tratamiento ya que un tono de piel más oscuro implica una mayor captación de láser en la epidermis que podría llegar a provocar quemaduras, por lo tanto, debemos evitar tomar el sol entre sesiones, no obstante, si se desea tomar el sol tendría que espaciar la sesiones.

- Finalmente, aunque su aplicación no es dolorosa puede resultar molesta según la sensibilidad de cada persona. En todo caso, se trata de una molestia tolerable que no precisa de anestésicos tópicos y el único efecto secundario es un leve enrojecimiento de la piel que apenas dura dos horas y que se calma aplicando una crema o gel con aloe vera.

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